Nueva generación de Emprendedores

“La ofrenda” talento de 45 artistas mexicanos

Han logrado reúnir el talento de artistas de diversos estados de la Repúbica en un lugar, “La ofrenda”.

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Artículo por: milenio.com

El color recibe al visitante en “La Ofrenda”. Es una tienda concepto ubicada en la privada Rayón, entre las avenidas Abasolo y Ocampo en la ciudad de Torreón, en un glorioso edificio de principios del siglo XX, con armonía en cada rincón, incluso en el taller que se ubica en la planta alta.

Raúl Sánchez es director de la marca ‘Marina Gutiérrez’ que ofrece prendas de joyería de excelente diseño y calidad.

Cabe destacar que Marina es la esposa de Raúl y en algún punto de su trabajo, decidieron buscar un espacio para exhibir y vender sus productos, a nivel nacional.

“Surgió una idea. Para el sur se estilan mucho las tiendas de concepto, que están abiertas a la participación y colaboración de más artistas”.

Cuentan con un grupo de 45 artistas de ciudades como Puebla, Guadalajara, Chihuahua, Monterrey, México y la región lagunera.

Realizan esculturas, diseño de ropa, joyería, accesorios como lentes de madera, bolsos, tazas, gráficos, pintura, fotografía. Todo fino y de primera calidad y con la premisa de “ganar-ganar” todos.

Para dar a conocer lo que se produce en México, se animaron con la concept store ya que para muchos artistas emergentes es difícil contar con un lugar para difundir su arte, abierto para que quien guste.

Cabe destacar que si bien hay artesanías que al verlas ya sabemos de dónde son, en esta labor que ellos emprendieron, se han percatado de que no existe alguna que identifique al lagunero como tal.

Pero ya están en investigación. Las nazas aquellas que se usaban para atrapar peces en el río, son parte de esta artesanía. Pero además, recorren las comunidades rurales y han encontrado artículos fascinantes.

Por ejemplo, la tradición de los abuelos que llevaban un ramito de gardenias para regalarle al ser amado y que ya era una garantía de boda. Además, los habitantes de las regiones rurales cuentan con una creatividad increíble.

“Llevamos a México en las venas. Amamos a México. La mayor parte de nuestros productos se venden en tiendas de concepto en el Distrito Federal. Nuestra marca se vende en tiendas de Pineda Covalín, en Canadá, Australia o Estados Unidos. Era el momento idóneo para abrir este show room en Torreón”.

Hace casi nueve años que están en esto. Destaca el hecho de que los colaboradores de “La Ofrenda” hacen trabajo de forma sustentable, o bien que buscan beneficiar a comunidades que les trabajan.

Por ejemplo, un esmalte para uñas que no está testado en animales, productos de cuidado personal sin conservadores ni químicos o una diseñadora de Chihuahua que cortó las faldas de las rarámuris e hizo unas minifaldas, llevándose gran parte de la ganancia la comunidad indígena.

Los productos de piel, cuentan con la garantía de que son de un animal muerto y no tuvo que morir alguno para fabricar una bolsa. En determinados casos, también se acercan a organismos para canalizar las ganancias a las comunidades de manera adecuada.

Ha sido una labor titánica. Los creadores temían la cercanía de la ciudad con Estados Unidos, pues muchas cosas se pueden conseguir “baratas”.

Al comenzar a tramar el concepto, pensaban en el público al que se iban a dirigir. “Somos muy malinchistas. Preferimos marcas extranjeras, la moda, cosas de ese tipo. Los precios que tenemos no son tan económicos, porque son de diseñadores mexicanos. Pero hay diseños muy económicos, de muy buena calidad y serán un excelente regalo”.

La calidad prevalece. Cierto es que cada artículo transpira la raíz mexicana. Y el nombre de la tienda queda perfecto, pues cada una de las piezas que están a la venta, son una ofrenda.

Aquí la línea delgadísima entre el arte y la artesanía, se difumina, pues destaca Raúl, quienes hacen estas maravillas son artistas, la mayor parte de las piezas son únicas y hechas a mano.

No falta quien regatea en La Ofrenda. Alguien le preguntó a Raúl que “a cuánto unos lentes de madera, para los amigos”.

Entonces deben explicar cómo es el proceso de fabricación y al final, las personas pueden ir comprendiendo que estos productos no son para el regateo, pues hay historias de esfuerzo detrás.

“Nuestro cliente debe estar enamorado de México y ser orgulloso de ser mexicano, esto no es cuestión de dinero, esto no te lo da el dinero, es para gente que ama a nuestro país, le gusta el arte, aprecia el diseño y sus procesos. Una persona que lee, estudia, conoce y que realmente está enamorada de México”.

Entre sus prendas hay hermosos huipiles de una diseñadora de Puebla, trabajados por artesanas de la misma ciudad, quienes buscan que esta gala nacional, se pueda llevar al trabajo cada día.


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