Nueva generación de Emprendedores

El “valor” de las marcas.

Por: Hugo Alonso Torres Martínez

Como preámbulo, es preciso aclarar que entrecomillé la palabra VALOR, no porque trate de detonar dicha figura. Lo hice en razón que dicho vocablo tiene distintas connotaciones en materia de Propiedad Intelectual debido a que goza, por así decirlo, de valor intrínseco (en distintas vertientes) y extrínseco, los cuales serán abordados en los siguientes párrafos.

En primer lugar, cabe señalar que en México, sobre todo en los sectores de MICRO y PEQUEÑAS empresas, existe una práctica común que consiste en usar marcas sin obtener su registro  y si bien es cierto, dicha práctica es legal ya que,  la Ley que rige a dicha figura permite a cualquier persona utilizar una marca sin necesidad de tener un título. No es menos cierto que la obtención de dicho registro le otorga muchos beneficios a su titular y que el trámite para su obtención es relativamente sencillo.

Entre los beneficios que conlleva el título de registro de una marca, se encuentra el derecho al uso exclusivo sobre la misma, lo cual permite a su titular, entre otras cosas, distinguirse de sus competidores; es decir, tener un “valor” de identidad, ya que dicha exclusividad, trae aparejado el derecho de impedir que alguien más use su marca o incluso, de evitar que la utilización de una marca que sea semejante en grado de confusión a la suya, lo cual facilita a los consumidores acceder a los productos o servicios que se comercializan, pues al ser perfectamente identificables se elimina la posibilidad de que se confundan con otras marcas.

Asimismo, el derecho de exclusividad que concede un título de marca, permite a su titular posicionarla en el mercado, esto se logra manejando altos estándares de calidad en los insumos y procesos con que se fabrican los productos o con los que se prestan los servicios que ampara la marca, situación que deriva en un valor de “prestigio”, es decir, ya no sólo permite tener identidad, sino generar un concepto de calidad en la mente de los consumidores, lo cual a su vez, generará lealtad de su parte, que puede ser considerado como un “valor”.

Aunado a lo anterior, el titular de una marca puede autorizar a algún tercero o terceros el uso de su marca por una cantidad de dinero, esto se lleva a cabo a través de la firma de un contrato de licencia, y que además de una ganancia o “valor” económico, podría incluso permitir que la marca llegue a lugares (como por ejemplo otros estados o países) a donde su titular no tenía pensado o no podía llegar, es decir, se generaría un “valor” de distribución o de alcance (por llamarle de algún modo), lo que permitiría posicionarla a nivel nacional e incluso a nivel internacional.

Por otro lado, la marca per se tiene un valor extrínseco, es decir, desde que se obtiene el título de registro, pasa a formar parte de los activos intangibles de su titular, incrementando su patrimonio, y en consecuencia puede ser valuada en dinero, por ejemplo, el activo más valioso con el que cuenta COCA COLA COMPANY es la marca “COCA COLA”, que por sí sola vale miles de millones de dólares. Así sucede con muchas empresas de clase mundial que en sus marcas tienen gran parte de su riqueza, lo cual denota el “valor” económico de una marca e incluso, puede ser vendida o usada como moneda de cabio para cumplir con diversas obligaciones de carácter monetario.

Por todo lo anterior, se puede concluir que las marcas son sumamente “valiosas”, esto es altamente aconsejable para los comerciantes, industriales o prestadores de servicios registrar las marcas que utilizan especialmente, si se toma en consideración que en México el costo económico del trámite para su obtención es sumamente bajo.

 


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